La organización antes del concierto repartía tapones para los oídos, yo pensé que era una técnica de marketing o algo por el estilo, una vez dentro una muralla de sonido se abalanzó sobre mi a agradecí que aquella chica insistiera en que cogiera los tapones y me los guardara en el bolsillo...

He ido a unos cuantos conciertos en mi vida y a unos cuantos festivales, pero nunca en mi vida habia vivido algo tan brutal como el concierto de My Bloody Valentine.