Todos los raros fuimos al concierto
del gran telépata de Dublín.
Media hora antes invadimos el metro,
yo iba obligado y tú en éxtasis.
Y tanto os daba ocho como ochenta
a los fanáticos de John Boy,
frente al estadio ya cantabais sus temas,
primeras filas vuestra obsesión.
Decíais que John Boy era boreal,
algo ambiguo y de infancia gris.
Sinceramente yo lo detestaba hasta morir.

(LoL)