Todos los niños poseen los enzimas de lactasa que dividen la lactosa en glucosa y galactosa para así poder ser absorbidas en la sangre.
Investigaciones al respecto con diferentes grupos étnicos, descubrieron que esas enzimas no se conservan en los adultos. Aproximadamente un 70% de afro-americanos, un 90% de Asiáticos-Americanos, un 53% de hispanoamericanos y un 74% de Indios nativos Americanos demostraron ser intolerantes a la lactosa. Estos estudios también han mostrado que en grupos con ancestros de origen árabe, judío, italiano o griego existe una reducción notable de la actividad de la lactasa.

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