El isópodo gigante, unas cuarenta veces más grandes que su pariente de jardín (el típico bicho bola) que, al igual que él, también se enrosca sobre sí mismo para formar una esfera protegida por su duro caparazón exterior cuando se siente amenazado. Habita los mares de todo el mundo entre los -200 y los -2.100 metros y, para adaptarse a la escasez de alimentos a esas profundidades, rebusca constantemente en el fondo marino y come casi cualquier cosa que caiga de la superficie. Alcanzan un tamaño de unos 45 cm, pesan hasta 1.7 Kg.

Otro primo de la familia es el Cymothoa Exigua un parásito pequeño pero raro. Este bichito se aloja en la lengua de su huésped, normalmente una especie de pargo (el pargo rojo y alguno más), un pez muy apreciado por su sabor que se encuentra principalmente cerca de arrecifes de coral y zonas rocosas del Golfo de México y California.
El parásito se cuela por las branquias del pez utilizando sus pinzas, se aferra con sus tres pares de patas anteriores y chupa la sangre de la arteria principal de la lengua. A medida que crece el parásito, la lengua del pez queda atrofiada por falta de sangre y entonces es el parásito el que reemplaza a la lengua con su propio cuerpo, aferrándose a los músculos del apéndice que ha quedado de la misma. El pez es capaz de usar al parásito como si fuera su propia lengua (FOTO) .

VIA VIA


PD.- A parte de esto lo único importante del día es que una enferma que estaba en coma lloró cuando le pusieron una canción de Marta Sanchez (+) , alias "No me dejan hablar los maricones estos" -pixit i dixit- (+) a mi ya no me extraña nada.