Los soldados de la guerra de Cuba sólo tenían como alimento en muchas ocasiones productos de la tierra (café, azúcar y ron), que mezclaban en un producto aromático y reconfortante.
Esta bebida les infundía valor y coraje y acabaron llamándola "corajillo".
Por deformación fonética acabó llamándose como la conocemos hoy: "carajillo".
Cuanto sabes, se me ponen los pelos como escarpias
ya te digo!
Espero que ese ya te digo vaya por la inteligencia de alfiler y no por mis pelos
la inteligencia de sobra reconocida, tus pelos.......................................................................................................................................................................... TATANKA!