Cuando me fui a la barra, a pedir una copa, el chico se me acercó.
Me dijo:
-¿Por qué diablos crees que tienes derecho a estar triste?
No contesté. Los hombres me suelen dar asco. Me parecen cromañones sin sentimientos, guarros, egoístas y sin cerebro.
Pero cuando los veo derrotados, enamorados, me parece que, en la Tierra, no se puede hallar mayor poesía.
madre del amor hermoso!
Con esa chica tan simpatica si que molaba bailar el "boys boys boys".