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La humanidad está en un interesante momento histórico
en el que los hombres, gracias a nuestra rebeldía, ya probaron lo que
era calentarse ellos mismos la comida en un microondas, y no les gustó;
en el que las mujeres ya probamos lo que era trabajar, ganar nuestro
propio dinero y pagar nuestras propias cuentas, y tampoco nos gustó.
Entonces mi propuesta es: negociemos. Sí, queremos que nos mantengan.
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