En la era digital, el coste de una copia tiende a cero.
La democracia de la SGAE sólo permite votar a los que alcanzan un determinado nivel de ingresos y, además, reparte hasta cinco votos por persona dependiendo de cuánto dinero mueva cada autor. Más del 90% de los socios no alcanza el mínimo anual necesario para votar. Y entre los pocos que deciden, los votos no valen igual.
¿Les parece perverso? “Lo más perverso es que está cuajando la sensación de que la música es gratis. Y la música gratis es imposible. Cuesta mucho hacerla, grabarla, editarla, empaquetarla, promocionarla, distribuirla y venderla...”, asegura Vale Music en su disco. Tiene parte de razón. Su música no es gratis. Pero la Red está llena de creadores que se sienten pagados sólo con que alguien los escuche. La Música, con mayúsculas, es anterior a las discográficas y sobrevivirá cuando ellas ya no estén.
No puedo alegar que no sabía dónde me metía cuando hace un año y medio firmé mi contrato con Universal Music. En aquella reunión, un alto directivo de la compañía me resumió en una sola frase los nueve folios del acuerdo: "Las discográficas somos un mal necesario". No lo voy a negar. Sin ellas, mi grupo jamás habría vendido 10.000 discos. Aunque estoy seguro de que sí hubiese podido regalarlos.
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