Entre el pitido de oídos y las pocas horas de sueño, oigo las cosas unos segundos después de que me las dicen, veo a la gente enfrente de mi hablando pero sin sonido y a los pocos segundos empiezo a recibir el sonido, así que cuando el que me decía algo ya se ha ido, yo aún estoy recibiendo y procesando la conversación y ahí me tienen parado por la oficina escuchando conversaciones pasadas como una estatua, solo sin nadie enfrente.

Hoy tengo delay.

Estos señores tienen la culpa y son grandes, son muy grandes.