La galería Tate Modern de Londres ha montado una instalación a base de toboganes propia de un parque de atracciones, que permite a sus visitantes deslizarse por las tripas de este edificio industrial reconvertido en museo.

La instalación, titulada Test Site y obra del artista alemán Carten Hoeller, consiste en cinco toboganes de techo transparente que descienden varios pisos por la Sala de Turbinas de la galería. El más largo mide 55,5 metros y salva una distancia de 26,5 metros.

Hoeller se destapó a comienzos de la década de los 90 con una exposición de ingenios “para matar niños”, entre ellos un columpio fijado en el borde de la terraza de un edificio de gran altura.

Desde 1980 lleva trabajando en toboganes como medio de transporte: el más famoso es que el diseñó para la sede de la firma de moda Prada en Milán para que la empresaria Miuccia Prada pudiera deslizarse de su despacho a su coche.


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