Dionisio Rodríguez Martín, más conocido como "El Dioni", es un ex-vigilante de seguridad y cantante español que robó un furgón blindado con 320 millones de pesetas el 28 de julio de 1989.

"El dinero da la felicidad, incluso la más sutil."

El «Dioni» salió en libertad condicional el mes de mayo de 1995 tras cumplir las tres cuartas partes de la pena de tres años y cuatro meses de prisión que se le impuso por el robo de 298 millones de pesetas de un furgón blindado de la empresa de transportes donde trabajaba, «Candi S.A.».

Según se desprendió de aquella causa, «Dioni» entregó luego a otra persona parte del dinero para que se la custodiase y se marchó a Brasil, hasta que la Policía le detuvo el 19 de septiembre de 1989, en unión de un matrimonio español que le había llevado el dinero desde España. Tras los trámites correspondientes, se procedió a su extradición a España y fueron recuperados más de 157 millones de pesetas.

Se dice que España es país de picaresca. Sus ojos estrábicos parecían mirar a todos los sitios a la vez (ahora se ha operado y ya no es vizco): nada se le escapa. Es parte de su apostura. "El puto Dioni" –como él se denomina, riéndose de sí mismo-, decidió un buen día dejar de poner límites a su vida de asalariado. Hace hoy de esto 17 años. Dioni continúa pensando que hizo lo que debió hacer, y que por ello ya ha pagado lo suficiente (tres años de cárcel por una apropiación indebida; salió absuelto por la Audiencia Nacional). "Tengo boca para hablar y costillas para aguantar". Se ha ganado la vida con un mesón en el pueblo del Molar y un bar en Barajas, también como cantante – "Todo sobre mi furgón", parafraseando la película de Almodóvar- y, jugándose ya el todo por el todo, ha decidido estrenarse como escritor para relatar su propia hazaña; "Palabra de ladrón", es el título del libro. Jovial y buen conversador, salvo contar dónde se encuentran los trescientos millones.

GXXI.- ¿Por qué el mito Dioni?
Hay varias razones por las que yo me hice popular. La primera fue que, en aquellos meses de Julio y Agosto, los medios de comunicación no tenían de qué hablar, así que decidieron hacerlo de mí. La segunda, porque me he llevado dinero de los más grandes ladrones de este país, que son los banqueros; todos son unos golfos; todos sin excepción; unos declarados como Mario Conde, otros ocultos. Los dueños de los bancos están robando el dinero a la gente trabajadora.
Ellos son tan ladrones como yo, pero yo he pagado. He estado en cárceles de máxima seguridad como en Herrera y Alcalá-Meco; he compartido celda con terroristas, asesinos y violadores. He pagado con creces.

GXXI.- ¿El dinero da la felicidad?
D.- Sí, sin duda alguna. El dinero da la felicidad, incluso la más sutil. De ser un don nadie que viaja en metro, pasé a tener una avioneta y una limusina, vivir en los mejores hoteles, estar con mujeres de todos los colores. Pero eso se acabó, del paraíso he bajado al infierno.

Lo primero que hizo el Dioni al llegar a Río
fue brindar con el espejo y decir ¡que tío!
No veas que pasó de entrada en el restaurante
niñas al salón que el Dioni está en la ciudad.

Con su buen par de zapatos de cocodrilo
no se le resiste ni la Venus de Milo
sobre todo si te pagan por un francés
dos veces lo que ganaba en Madrid currando un mes.

Porque las mulatas cuando son de bandera
confunden el corazón con la billetera.
Joaquín Sabina

El colectivo Putas por la Democracia ha interpuesto una denuncia contra un individuo que pretendía pagar sus servicios con billetes falsos de Dioni. El propio Dioni, que tuvo que acudir a declarar, reconoció que existe una partida de billetes con su efigie pero, que no son auténticos ya que solo él tiene licencia para fabricarlos.

«El Dioni» dice que no falsificó dólares, pero sí billetes como publicidad en un pub (Sucesos 11/07/2000)

Dionisio Rodríguez Martín, «El Dioni», negó ayer haber falsificado dólares aunque admitió que repartió billetes españoles falsos en su pub como publicidad, durante el juicio celebrado en la Audiencia Nacional en el que el fiscal pidió para él cuatro años de cárcel por falsificación de moneda.

(...)

No obstante, admitió que podrían ser algunas de las personas que frecuentaban su pub y que cogían los billetes de mil y diez mil pesetas falsos que colocaba en la barra para hacer publicidad del establecimiento.

«Cambié la cara del Rey por la mía» señaló el «Dioni» quien añadió que en los billetes figuraba el anagrama del pub y se agradecía a los clientes su visita.

Estos billetes, según el «Dioni», los dejó de distribuir ya que en el Banco de España le advirtieron que estaba prohibido y le contaron que «en alguna ocasión alguien pagó con ellos a prostitutas de la Casa de Campo.

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