La Gran Muralla China es una antigua fortificación construida para proteger el imperio de China desde el siglo III adC de los ataques de los nómadas xiongnu de Mongolia y Manchuria. El principal propósito del muro no era de impedir que fuera atravesado, sino más bien el impedir que trajeran caballos con ellos.

La muralla es extraordinariamente larga, con 7.300 km de este a oeste, está formada por una serie de murallas construidas y reconstruidas por diferentes dinastías durante más de 1.000 años. Y al contrario de lo que se cree, no es visible desde el espacio.

Las partes de la muralla más visitadas por los turistas se han mantenido en buen estado o han sido reparadas, pero en muchas partes la muralla ha sido descuidada, sirviendo como zona de juego para los habitantes o como fuente de piedras para la reconstrucción de casas y calles. Algunas secciones de la muralla también están cubiertas de graffiti. Otras partes han sido voluntariamente destruidas por impedir el paso a nuevas vías de comunicación.