Jean-Marie Messier perdió miles de millones de euros convirtiendo a la mayor empresa de aguas del mundo en el conglomerado de entretenimiento Vivendi Universal.
Debería haberse quedado con el agua.
La falta de agua potable en el mundo la convierte en más valiosa que el petróleo.

'Hay sólo una dirección para los precios del agua en la actualidad: hacia arriba', dice Hans Peter Portner, que administra el Water Fund, de 2.300 millones de euros.

Jeffrey Immelt, presidente de General Electric (GE), dice que el agua potable aumentará a más del doble el ingreso que obtiene con el tratamiento y purificación de aguas, para alcanzar los 4.000 millones en 2010. 'Será un mercado grande y en expansión durante mucho tiempo', asegura Immelt.

Albert Frere, el hombre más rico de Bélgica, ha invertido 2.700 millones de euros en agua y energía a través de su cuota en Suez, el segundo propietario mundial de empresas de agua.

El coste del agua generalmente lo fijan agencias gubernamentales y autoridades locales del sector, dado que no cotiza en Bolsa.

La estrategia de General Electric, la empresa más valiosa del mundo después de ExxonMobil, es que su división de aguas invierta en plantas de desalinización y purificación en países donde no abunda el agua dulce. Arabia Saudí, el mayor productor de petróleo del mundo, es un cliente potencial. El reino tiene que gastar, según la ONU, más de 64.000 millones de aquí a 2025 en plantas desalinizadoras y sistemas cloacales

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