Cuando la señorita azota, azota de verdad y si mezclamos alcohol, ni te cuento:

Todo lo que no debió haber sido pero fue y ha vuelto de entre los muertos para establecer el reino del mal.


1. La falda-pantalón. (...)una prenda tan horrorosa que su único propósito debe ser perpetuar la virtud de su portadora.


2. Los zapatos de cuña.


3. ropa de zíngara. Su vestido dice: soy un espíritu libre, de naturaleza salvaje. Cuando nadie me ve, camino a solas por la playa y dejo que mi falda vaporosa se empape con los salados secretos del mar. Soy como el agua que se escapa entre los dedos; nada puede retenerme. Ella, mientras tanto, se fuma un porro sentada en el portal del "Trokola" y le dice a su mejor amiga: si no puede quedar conmigo un sábado en lugar de ponerse hasta el culo con los imbéciles de sus colegas, que le haga mamadas su puta madre.


4. Las mallas. (...)Si van a salir de casa con unas mallas, que sea para teñirse el pelo o para hacer pesas en el gimnasio de la esquina o todos los hombres del barrio pensarán que el último novio las dejó por otra y que están tan deprimidas que bajan a comprar helado de chocolate en chandal y pasan el resto del tiempo llorando (...). Lo peor es que al menos uno de esos hombres lo encontrará irresistible.


5. Las bailarinas. Aquellos caballeros que, sin ningún tipo de coacción o temor a represalias, consideren que los zapatos planos y redondos con un lacito delante son un complemento adorable que embellece los atributos naturales de su portadora, que den un paso al frente. Además, a la larga, te joden el arco de los pies.


6. los zapatos que acaban en punta. (...)no saben que los zapatos puntiagudos son los que llevan las brujas para disimular que no tienen dedos en los pies. Dicho esto, aclaro: PJ Harvey puede llevar lo que le de la santa gana.


7. Las faldas y vestidos sobre los vaqueros. Esa pobre chica tiene el culo tan, tan enorme que se lo tiene que tapar poniéndose vestidos sobre los pantalones. Eso es lo que piensa ese chico tan majo que camina detrás de ti a la salida del metro. Y mi madre. Solo que ella lo piensa en alto para avergonzarme también a mi.

Se me ocurrirán mas cosas en cuanto me baje el nivel de alcohol en sangre.

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