14 de julio de 1996. Hoy hace algo más de doce años que me dieron el alta en aquel terrible hospital del norte de Madrid. (...) ... tanto es el miedo a una recaída y a volver a aquel infierno del alcohol, tanta es la inseguridad que me quedó dentro desde entonces, que aún hoy no estoy seguro de nada y si algún día seré capaz de volver a beber, tan fuerte es el poder de adicción de esta droga lenta y segura.
(...)
Los especialistas me grabaron a fuego en la cabeza, con métodos que entonces pensé eran agresivos, que esta enfermedad no se cura jamás, soy como la persona miope -me dijeron- siempre serás un miope, pero con unas gafas adecuadas, podrás leer sin problemas. El alcohólico es igual, yo soy igual, estoy recuperado pero no curado porque esto no tiene cura posible, eso significa que jamás podré volver a beber, y si lo hago, volveré a poner en funcionamiento todo el terrible mecanismo de la enfermedad, con todo los riegos para mi salud que eso conlleva. Si bebo una sola cerveza, habré perdido mis gafas y volveré al mismo sitio donde lo dejé, más temprano que tarde.
...Pues siempre con las gafas!!! Si hace falta atadas!!! Hay que ser fuerte, no estamos aqui para pasarlo mal. Un saludo.