15 de Febrero de 1983. 7:00 horas. Llevo dos días sin beber por culpa de una resaca terrible, el dolor de cabeza me martillea las sienes con cada latido del corazón y pienso que me va a estallar de un momento a otro entre las manos.

Normalmente, los lunes no puedo ir a trabajar, últimamente ese día me suele costar incorporarme al trabajo y de la cama, me lo suelo saltar porque es como mi día de descanso del alcohol, después de los excesos del fin de semana.

El temblor de las manos es imposible de detener hasta que no bebo, la ansiedad hace que tenga taquicardias que se detienen cuando el licor, me da igual cual sea, empapa mi organismo enfermo.

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