las niñas que siempre dicen, sí
...¡uy qué niña más guapa! ¿Cómo te llamas bonita? Y ella le respondió: ¿Y a tí qué te importa? La señora nos miró, nos resopló y de un taconazo se marchó murmurando ¡Vaya lengua que tiene la niña! Con lo mona que es... Mi amiga, sin embargo, se quedó tan ancha. La miró con cariño y me comentó: le tengo dicho que no hable con extraños. Mi madre me habría cruzado la cara con la mano abierta. Porque a las niñas de mi generación -no a todas, a muchas- nos educaron para complacer y no para contestar...
